4/2/13

La puta, el terrorista, la traficante y yo




Marcelo Del Castillo
Yinet tenía trece años cuando fue violada por un primo. Por eso odia a los hombres pero le gusta acostarse con ellos porque recibe plata fácil y regalos. Como  mueve bien  ese culo,  nunca le falta clientela. Escapó de las garras de su abuela que la volvió callejera, obligándola a acostarse con ancianos, que ya ni se les paraba pero se satisfacían dándole lengua donde sabemos,  y ella feliz descubriendo nuevas facetas del placer. Oh la carne que es débil. La tengo para que  alivie mis calenturas  y la convertí en mi particular informante.
El terrorista se llama Alexis Guerrero.  Creí  que era  uno de esos alías que se inventan los subversivos cuando se activan en la clandestinidad. Comprobé  que así se llama. Raro. Recibió el encargo de unos  estudiantes de fabricarles  papas bombas. Se camufla de universitario. Carga su mochila y  habla la jerga de los mamertos revolucionarios de sala que la revolución y que todo por la lucha compañero. Por plata fabricaría hasta una bomba nuclear. Lo sigo pero no  he dicho nada  a los de inteligencia.
Quien fue no deja de ser. Fanny volvió a sus andadas.  Es la traficante. Montó una pensión  como fachada porque busca jóvenes bonitas  para entrenarlas  como mulas y  mandarlas después todas  cargadas a Madrid. Además, donde  ella  misma se cayó con un kilo de perico. Le dieron cinco años y la favoreció porque ya es una  anciana. Le estoy haciendo seguimiento. Tampoco les he dicho nada a los especializados de estupefacientes.
Yineth no quiere meterse de muchacha del servicio donde la cucha de las mulas.  Así podría  informarme la vuelta  que está haciendo Fanny para captar mulitas lindas. Pero no quiere ponerse como las camareras, al otro lado de la cama para cambiar los tendidos que lavan las sabanas y limpian en los burdeles finos. Le digo que trabaje esta vez por la patria. Me dice que ni por la medalla de la Cruz de Boyacá si la recibiera, va a sacrificar su vida  cómoda por un suplicio de humillaciones. Además, por qué le voy a trabajar a un gobierno que  solo ayuda a los ricos, me repitió varias veces. Le dije que no va hacer para siempre que  tiene la opción de salir cuando quiera pero mientras tanto está  en una misión humanitaria como si ayudara a los pobres. En este caso el pobre sería yo que busco con ansiosa urgencia la forma de ascender dentro de la institución.
 Alexis anda calmado desde que llegó  por pura casualidad a la pensión de la cucha Fanny. Dizque se muestra amable y servicial. Ni siquiera fuma. Sale recién clarea el día. Y preciso llega a la u y se confunde en las clases de sociología. Después va al centro y se mete por la dieciséis  donde creo que se rebusca en la compraventa de libros especializados. Le dije a Yineth que mirara qué libros son. Lo que me costó convencerla para que dejara su vida fácil de puta y se camuflara como sirvienta. Me tocó decirle que nunca vaya a levantarle la voz. Que obedezca todo lo que le dice Fanny. Así le den ganas de matarla como cuenta que le fascinaba  ver cuando la abuela le torcía el pescuezo a las gallinas apenas se desgonzaban muertas. Y  ella seguía pensando en la pobre gallina que había servido después para hacer el sancocho que se comían mientras pensaba como sería estrangular así a su abuela torciéndole el pescuezo. Y se reía. Y me preguntó si yo he matado. Qué se siente matar, dime cómo es  esa sensación. Insistió tanto con la pregunta que cogió la glock y me apuntó de una. No hagas eso, le dije. Dejó de apuntarme y la metió otra vez en la chapuza. A mí, se me pusieron de corbatín. Le di una bofetadón duro que le saltaron lágrimas. Nunca. Nunca vuelvas a hacer eso puta. Si le apuntas a alguien, lo vas quebrando pero jamás vuelvas a amenazarme. Ni de chiste. Tonta. Empezó a reírse. Con esa risita entre burlona y lasciva porque a ella el peligro la pone arrecha. Me tocó  después darle por donde sabemos para que le bajara la calentura y yo me descubrí otras cosas. Se me hizo de más goce porque me pidió que le diera por detrás y me tocó complacerla. Y ella quedó feliz y divinamente como suele decir cuando tiene sus orgasmos plenos. Por eso no la dejo. Además ahora es cuando más la necesito porque entre los ayes y quejidos de placer me iba contando que la cucha Fanny, ya entrenó a tres mulitas pereiranas, las puso a comer uvas enteras para que tragándolas vayan acostumbrándose cuando traguen después los dedos de guante rellenos con el perico. Y Alexis metió en estos días cosas raras apenas llegó al cuarto.  Y pone la grabadora que tiene a todo volumen con esas canciones de Mercedes Sosa. A ella se le hizo lo más raro porque cuando va al baño, o atiende una llamada deja siempre la puerta abierta de su cuarto pero ahora la cierra. Y anda callado. Solo saluda buenas tardes, bueno días, y se mete de una al cuarto y no vuelve a salir.  Algo está tramando. Quedé preocupado. Y ahora tengo que entrar  para cerciorarme si Alexis empezó a fabricar las papas bombas. Acaricié todo tierno y cariñoso el culito levantado de Yinet que me dijo que ese dolor era placentero, una sensación de goce feliz. Y me gusta hacerlo solo contigo, me dijo. No la sentí resentida. Y se despidió con su risita burlona. Dándome un beso. Cuando llegué al apartamento, que es enorme de los de antes, que soportó la embestida del impacto. Yinet me hizo seguir y puso los dedos sobre sus labios para que me quedara calladito, y me metió a su cuarto. Me hizo acordar cuando yo en una pensión de la décima metía putas que dormían conmigo pero me tocaba sacarlas en la madrugada para que el dueño no me revirara después.  Saqué la glock, y pensaba que de una debía caerle al Alexis y cogerlo con las manos en la masa. Pero Yinet se puso a abrir cuando las mulitas  lindas llegaron como en tropel de cabras. Hablan y hablan y se reían. Yo ya estaba muy cabreado porque Yinet nada que me daba la señal que habíamos acordado, y era que cuando entrara  Fanny ella iba a dar tres timbrazos como urgentes con el pretexto que está limpiando las paredes y el timbre de paso. Pero como el pececito que encuentra al otro en el mar y se saludan y el uno le dice al otro, aquí nada que nada. Y me sonreía y nada de la señal. Entonces decidí salir. El cuarto de Alexis está al lado del de Yinet, donde yo estaba. Salí y alcancé a oír cuando Yinet se reía y se reía con Alexis y me asomé y solo alcance a ver cuando sobre una mesa estaba el material que preparaba Alexis y la bruta de Yinet le dio por meter el cuchillo de mesa en el explosivo y todo se me derrumbó.
Ahora debo esperar que pase todo porque Alexis voló en pedacitos. Yineth quedó incrustada entre una división que había pero sobrevivió. Fanny desapareció, y la sigo buscando. Las tres mulitas negaron todo y ahora canan en el buen pastor. Yo me digo que todo lo preparó Yinet porque quería matarme a mí junto con Alexis, pero sigo vivo y a pesar de la cojera, me ascendieron a Estupefacientes como Inspector investigador. Algo es algo. 
Ilustración fotomontaje: Sebastian Eriksson