9/11/07

LA TORTUGA Y LA PELOTA

La tortuga va despacio, morosa; dueña de su paciencia avanzando sin preocupaciones; así le ocupe toda una eternidad para llegar. La pelota en cambio: salta y rueda y corre y se desliza rauda, buscando la prisa del juego.

Cuando la pelota golpea a la tortuga se detiene. La tortuga se oculta en su caparazón, evadiendo verla ahí frente, obstruyendo de ver quién juega con la pelota.La pelota está detenida frente a la tortuga que empieza a salir de su caparazón prevenidamente, con lenta cautela y mueve imperceptiblemente la pelota que empieza, otra vez, a rodar con velocidad, mientras la tortuga ahora sigue su marcha con su paciencia infinita, avanzando sin preocupaciones toda una eternidad para llegar.

Irene observa con sus grandes ojos de curiosidad como la tortuga vuelve y se oculta en su caparazón, con absoluta rapidez sin importarle la eternidad de su paciencia.Irene lanza la pelota que rueda, tropieza con la pata de la mesa y se detiene.

Irene deja en paz a la tortuga y va a buscar la pelota.

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