6/11/07

EL DISPARO

Esa mañana se colocó, como era su costumbre, frente a la imagen que le devolvía siempre el pulido y amplio espejo del armario. Hizo su rutinario ademán de "quieto o disparo", desenfundando el revólver 38 Smith & Wesson, de dotación oficial, pero la duplicada figura, en el fondo del cristal de roca, se movió con más rapidez y le encajó limpiamente, entre ceja y ceja, el disparo que el uniformado siempre quiso hacer.

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